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LUNA EN ESCORPIO: “Poder puro y salvaje”

La Luna más oscura del Zodíaco y el lado oscuro de la Fuerza: un recorrido por el dolor, la destrucción, la potencia creadora y una increíble fuerza de transformación.

Cualquier planeta presente en Escorpio es una invitación a enfrentarnos con el tabú, lo prohibido y los aspectos más oscuros de nuestra personalidad. Mientras un Sol en Escorpio vive esa lucha desde la identidad consciente, dirigiendo la energía con dirección, propósito y voluntad; en la Luna la batalla se libra en el interior, en el plano emocional y el terreno de lo inconsciente, por eso mismo, el manejo de esta energía, se volverá mucho más volátil, inestable y difícil de controlar.

La literatura astrológica no ha sido amable con esta configuración, los astrólogos antiguos la consideraban una Luna en caída, y hablaban de una posición dolorosa y llena de obstáculos, después de todo, los valores representados por la Luna -protección, figura materna y seguridad- no son afines a la naturaleza indómita de Escorpio.

En su libro ´Las Lunas. Refugios de la memoria´, el astrólogo argentino Eugenio Carutti va más lejos y afirma que la gran dificultad de esta Luna es “la proximidad entre lo que nutre y da la vida, con la muerte y la destrucción…”. Aquello que se necesita para sentirse protegido es lo mismo que causa daño, una dualidad que requerirá de un uso mucho más creativo del potencial escorpiano para trasmutar esa energía del lado oscuro hacia al lado luminoso.

Para la tradición esotérica esta posición es una dura prueba en la que, entre otros desafíos, habrá que saldar deudas kármicas del clan familiar. Escorpio siempre indagará en las profundidades psíquicas y penetrará los velos del inconsciente, provocando situaciones tensas y conflictivas en las que emergerá aquello que estaba reprimido. Una vez que lo oculto se manifieste en la superficie, el escorpión podrá hacer uso de su principal talento, una increíble capacidad de sanación.

El poder de la Luna en Escorpio es tal, que incluso puede curar heridas ancestrales que han permanecido ocultas en el seno de la familia de generación en generación. En los Episodios VII y VIII de la saga Star Wars, este aspecto adquiere dimensiones épicas de la mano de Kylo Ren, el atormentado aprendiz del lado oscuro de la Fuerza, y como en todo relato mitológico, habrá que remontarse hasta el origen de toda tragedia: la familia.

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Kylo Ren, es en realidad Ben Solo, hijo del contrabandista Han Solo y la Princesa Leia, quien a su vez es hija de Darth Vader, un maestro de las artes sith, una antigua tradición mística que estudia el lado oscuro de la Fuerza. Leia además es hermana del legendario maestro jedi Luke Skywalker, y juntos tuvieron la difícil tarea de enfrentarse a su padre para liberar a la galaxia de la tiranía del Imperio y restaurar la República.

La Fuerza es grande en esta familia, pero también lo es su inclinación hacia el lado oscuro. Leia percibe la oscuridad en su hijo e intentará controlarlo y protegerlo de ese impulso, con tanta intensidad, que eventualmente terminará asfixiándolo y causando el efecto contrario a su intención.

Así, Ben Solo es llevado ante su tío Luke, con la esperanza de que con el entrenamiento adecuado abrace el lado luminoso de la Fuerza y ​​se convierta en jedi. Pero las cosas no resultan como eran de esperarse, Ben Solo se rebela contra su tío y se alista bajo las órdenes del Líder Supremo Snoke, la nueva encarnación del lado oscuro de la Fuerza, y principal enemigo de la Resistencia liderada por Leia.

Desde ese momento, Ben Solo será conocido como Kylo Ren, y a pesar de que ha renunciado a su nombre y a su familia, no podrá liberarse del mandato de su clan, ya que el Líder Supremo Snoke hará todo lo posible por convertir a su aprendiz en un nuevo Darth Vader.

Pero si el camino de los sith se asemeja al de un Sol en Escorpio, ya que en ambos casos se trata de abrazar el poder de las pasiones y de entregarse sin concesiones a los instintos como forma de desarrollar el potencial creativo; el camino de Kylo Ren estará colmado de contradicciones internas y fuertes impulsos obsesivos que escaparán de su control.

El joven Kylo Ren aún es dominado por sus pasiones (Luna), en vez de ser él quien las domine desde su voluntad y con un propósito determinado (Sol) tal como hiciera su abuelo Darth Vader, “el hombre más odiado de toda la galaxia”.

La Luna en Escorpio es una fuente indomable de poder, detrás de una aparente calma se van acumulando tensiones que estallarán con la potencia de una Estrella de la Muerte. El aspecto más destructivo de esta Luna es la intensidad de su reacción, y la tentación de entregarse sin condiciones a los instintos hasta sentirse embriagado de ese poder. El Líder Supremo Snoke percibe ese potencial en Kylo Ren y le dice: “Cuando te encontré vi un poder puro y salvaje, y más allá de eso, algo realmente especial.”

En astrología para llegar al pleno desarrollo del ser, será necesario superar los mecanismos infantiles de protección lunar, es decir, habrá que dejar el legado familiar (Luna) para iniciar un camino propio y personal (Sol), solo así se podrá hacer uso del talento lunar de una forma creativa que implique dirección, consciencia y compromiso. Kylo Ren pareciera entenderlo cuando dice: “Dejá morir al pasado. Mátalo si hace falta. Solo así te convertirás en quien debes ser.”

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La Luna en Escorpio representa el conflicto con el arquetipo de la ´Madre´ -el pasado, la herencia familiar, los apegos- y en esta historia Leia cumple con su papel a la perfección. Esta configuración representa a una madre sobreprotectora que llega al punto de devorar a su propio hijo, creando un vínculo tóxico y difícil de superar. El apego de Leia hacia Kylo Ren y su negación a aceptar que transita el sendero del lado oscuro provocará pérdidas de proporciones bíblicas.

Sin nadie que lo detenga, Kylo Ren asesinará a su padre, a su tío y llegado el momento hará lo mismo con el Líder Supremo Snoke. También comandará el asalto final que acabará casi por completo con la Resistencia liderada por su madre. Kylo Ren está decidido a destruir todo lo que Leia ha construido, pero aún así no podrá matarla cuando tenga la oportunidad y su madre abandonará la esperanza de rescatarlo solo cuando ya sea demasiado tarde.

Toda la saga de Star Wars, es una lección sobre la importancia de superar los apegos del pasado y aceptar los sacrificios necesarios para el desarrollo del pleno potencial, es lo que Joseph Campbell llamó el viaje el héroe. El camino del jedi es un proceso de maduración psicológica, dónde el héroe aprende a integrar su lado oscuro para luego emerger completo y con una plena conciencia y control de sus instintos más básicos.

Pero este no es el camino que eligió Kylo Ren, el hijo de Leia cumplirá con la visión que la Fuerza le reveló a Luke cuando dijo: “Vi la oscuridad. La sentí formándose en él… luego miré en su interior e iba más allá de lo que nunca imaginé. Él traería destrucción, dolor, muerte y el fin de todo lo que amo.”

Lo realmente especial de esta Luna es su poderosa capacidad de regeneración, al igual que la serpiente que cambia regularmente la piel o el ave Fénix que renace siempre de sus cenizas, una Luna en Escorpio necesitará morir y renacer, una y otra vez, todas las veces que sea necesario hasta lograr sanar lo que los demás se niegan a ver, por ser demasiado doloroso.

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Adam Driver, 19 de noviembre de 1983 a las 12:34 p.m.
Fontana, California, Estados Unidos

El actor Adam Driver, tiene todas las condiciones para interpretar la ambivalencia del atormentado Kylo Ren. Su Sol en Escorpio en oposición a la Luna en Tauro, le otorga una intensidad dramática inusual que sabe aprovechar en su interpretación. Además, Saturno y Plutón también están en el signo de Escorpio, con lo cual sabe como proyectar la potencia, la autoridad, el sufrimiento y el extremismo y la transformación radical que sufre su personaje a lo largo que avanza el relato.

Escorpio tiene la oportunidad de descender al infierno y comprender la importancia de la muerte en el mantenimiento del flujo vital, y que todo acto destructivo es la condición necesaria para la emergencia de lo nuevo. A diferencia de la investidura plutoniana y sin fisuras de Darth Vader, Kylo Ren representa un villano mucho más vulnerable, pero no menos intenso, que pone en escena el conflicto de aquel que aún no ha encontrado darle un uso creativo a la necesaria confrontación con la oscuridad.

Una lección que toda Luna en Escorpio debe incorporar y trascender.